Tu mano recta me tuerce las intenciones, tu voz de cántaro me hace hiperventilar y la barbilla que apuntas al horizonte me derrite los labios de mantequilla.
Es curioso el destino. Sin proponérselo, nuestro protagonista fue desviado de su rumbo, y en vez de el corazón de una perdiz encontró algo tan mágico, apasionante, sublime y misterioso como un conejo. Pero el perdigón -pollo de perdiz- era muy joven y aún no sabía que se podía hacer con un conejo.
El conejo, sabio él, explicó al ruborizado polloperdiz, que su destino habìa sido interponerse en su camino para comprobar su consistencia, resistencia y alcance de disparo.
Y entonces ¿qué pasó? ¿Quedó el conejo satisfecho con la consistencia, resistencia y alcance de disparo del -creo yo que no tan ruborizado- polloperdiz?
Este perdigón viene dispuesto a marearse cuanto haga falta. Las perdices sin ligas le resultan irresistibles y las seguirá atentamente.
ResponderEliminarEl perdigón iba directo al corazón de la perdiz, pero se desvió su rumbo y cazó un conejo.
ResponderEliminarEs curioso el destino. Sin proponérselo, nuestro protagonista fue desviado de su rumbo, y en vez de el corazón de una perdiz encontró algo tan mágico, apasionante, sublime y misterioso como un conejo. Pero el perdigón -pollo de perdiz- era muy joven y aún no sabía que se podía hacer con un conejo.
EliminarEl conejo, sabio él, explicó al ruborizado polloperdiz, que su destino habìa sido interponerse en su camino para comprobar su consistencia, resistencia y alcance de disparo.
ResponderEliminarY entonces ¿qué pasó? ¿Quedó el conejo satisfecho con la consistencia, resistencia y alcance de disparo del -creo yo que no tan ruborizado- polloperdiz?
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